Fukushima: el desastre que hizo que hasta los robots dejaran de funcionar
El 11 de marzo de 2011, un tsunami inundó los sistemas de refrigeración de una central nuclear japonesa, provocando el accidente más grave desde Chernóbil. Descubre por qué la radiación ahí sigue siendo letal incluso para máquinas.
Un terremoto, un tsunami y tres reactores fundidos
El 11 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud nueve frente a la costa de Japón provocó un tsunami devastador que inundó por completo los sistemas de refrigeración de la central nuclear de Fukushima Daiichi, causando la fusión de tres de sus reactores en cuestión de días. Fue el accidente nuclear más grave desde Chernóbil, y obligó a evacuar a cientos de miles de personas de toda la región circundante. Más de una década después, siguen existiendo zonas restringidas alrededor de la planta donde el acceso está prohibido o severamente limitado por las autoridades japonesas.
Cuando ni los robots pueden soportarlo
Uno de los datos más sorprendentes del desastre es que los niveles de radiación en el interior de los reactores dañados han sido tan extremos que los robots enviados para tareas de inspección y descontaminación han terminado friéndose y dejando de funcionar en cuestión de horas, incapaces de soportar unas condiciones que ningún ser humano podría resistir ni un solo minuto sin protección especializada. El desmantelamiento completo de la planta se estima que tardará varias décadas más en completarse.
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